La tensión en el estrecho de Taiwán volvió a escalar luego de que el gobierno taiwanés denunciara un importante despliegue naval de China en aguas cercanas a la isla.
Taiwán denunció que China movilizó más de 100 barcos militares y de guardia costera en aguas estratégicas de Asia. El operativo se produce días después de que Xi Jinping advirtiera a Donald Trump sobre el riesgo de un “conflicto” por la isla.

La tensión en el estrecho de Taiwán volvió a escalar luego de que el gobierno taiwanés denunciara un importante despliegue naval de China en aguas cercanas a la isla.
Según informó el jefe del Consejo de Seguridad Nacional de Taiwán, Joseph Wu, Beijing movilizó más de 100 barcos de guerra y guardacostas en distintos puntos estratégicos de la región.
El operativo se habría desarrollado “en los últimos días” y abarcó desde el mar Amarillo hasta el mar de China Meridional y el Pacífico occidental, una de las zonas más sensibles para la seguridad internacional y el comercio marítimo global.
Wu aseguró que las maniobras representan una amenaza directa para la estabilidad regional y acusó a China de incrementar deliberadamente la presión militar sobre la isla.
China considera a Taiwán como parte de su territorio y sostiene desde hace décadas que la reunificación es un objetivo irrenunciable, incluso mediante el uso de la fuerza si fuese necesario.
En los últimos años, Beijing intensificó las incursiones aéreas y navales alrededor de la isla, aumentando la preocupación internacional por un posible conflicto militar en Asia-Pacífico.
Taiwán, por su parte, cuenta con un gobierno democrático propio, fuerzas armadas independientes y respaldo político y militar de Estados Unidos, aunque Washington no reconoce diplomáticamente a la isla desde 1979.
Pese a ello, Estados Unidos continúa siendo el principal proveedor de armamento para Taipéi y uno de sus aliados estratégicos más importantes frente a la creciente presión china.
La nueva demostración de fuerza militar se produjo apenas una semana después de una cumbre bilateral en Beijing entre el presidente chino, Xi Jinping, y el mandatario estadounidense, Donald Trump.
Durante el encuentro, Xi advirtió que la cuestión taiwanesa podría derivar en un “conflicto” si no se manejaba con cautela, en una señal del creciente nivel de tensión entre las dos principales potencias mundiales.
Tras la reunión, Trump sugirió que las ventas de armas estadounidenses a Taiwán podrían utilizarse como elemento de negociación con Beijing y pidió a las autoridades taiwanesas evitar cualquier declaración formal de independencia.
Las declaraciones generaron preocupación en sectores diplomáticos y militares internacionales, ya que el futuro de Taiwán es considerado uno de los principales puntos de fricción entre Washington y Beijing.
El estrecho de Taiwán es una de las rutas marítimas más importantes del planeta y concentra gran parte del comercio internacional de tecnología y semiconductores.
Cualquier escalada militar en la región tendría consecuencias directas sobre la economía mundial y podría desencadenar una crisis geopolítica de alcance global.
Por eso, el aumento de las maniobras militares chinas y el endurecimiento del discurso entre Beijing, Taipéi y Washington son seguidos con máxima atención por la comunidad internacional, en un contexto de creciente competencia estratégica entre China y Estados Unidos.




