Álvarez, tras la denuncia de una ONG que dio marcha al expedientre, pidió ser considerada querellante en el caso y aportó gran cantidad de pruebas sobre su viaje de 2001 al país, pagado por Maradona. Durante 20 años, conservó en silencio las fotos y documentos que ilustran esta nota. Incluyen cartas de amor, tickets de pasajes de Copa Airlines desde Panamá, recibos del hotel Hilton, una postal del Sheraton y una carta al Hilton donde Maradona se compromete a pagar todos los gastos. También está su vieja tarjeta de La Pradera, el resort donde Diego se hospedaba en Cuba en sus momentos más caóticos.