El fútbol siempre estuvo íntimamente ligado a la sobriedad del bronce, la plata y el oro colgados al cuello. Desde la primera Copa del Mundo de Uruguay en 1930, la medalla fue el símbolo universal y absoluto de la consagración. Sin embargo, el Mundial de la FIFA 2026 marcará un antes y un después en la liturgia de la gloria.



































