El 26 de abril de 1982 se produjo la muerte del Suboficial Primero Maquinista Félix Oscar Artuso, tripulante del submarino ARA “Santa Fe", quien perdió la vida en las islas Georgias del Sur durante la Guerra de Malvinas.
La rosarina y actual Jefa de Propulsión del Departamento Máquinas de la corbeta ARA “Robinson” (CBRB), Teniente de Corbeta Brenda Abigail Sardina, cuenta su experiencia como Oficial de Marina Maquinista en homenaje al día de los integrantes de la Armada con esta especialidad.

El 26 de abril de 1982 se produjo la muerte del Suboficial Primero Maquinista Félix Oscar Artuso, tripulante del submarino ARA “Santa Fe", quien perdió la vida en las islas Georgias del Sur durante la Guerra de Malvinas.
Esa fecha quedó establecida como el Día del Maquinista de la Armada, en memoria al compromiso y labor técnica al servicio de la Patria, a quienes mantienen la operatividad de los buques.
“Reconozco el homenaje por la función vital que cumplen a bordo, y el merecimiento de un día especial para todos los maquinistas: somos los primeros en embarcar cuando se emprende una navegación, y los últimos en bajar del buque; elegí la especialidad por interés y gusto por los motores, equipos y máquinas de a bordo”, apunta la Teniente Sardina.
Brenda nació lejos del mar y del mundo naval que hoy la rodea, en Rosario (Santa Fe) hace 29 años atrás, en la misma ciudad de donde fuera oriundo su padre, quien falleció antes de su nacimiento.
De pequeña se trasladó con su mamá a Tacuarendí, al norte de Santa Fe, y allí se crió hasta los 12 años, cerca de su familia materna y del amor de su papá del corazón. Luego se mudaron a la Ciudad de Buenos Aires y vivió en el barrio porteño de Belgrano hasta su ingreso a la Armada Argentina.
Brenda Sardina recuerda con cariño su paso por la Escuela primaria Nº 6009 en Tacuarendí, en el Departamento General Obligado. En sus palabras, añora la pequeña comuna de tan solo 3 mil habitantes, de no más de 8 cuadras a la redonda, y grandes extensiones de campo.
Tacuarendí deriva del guaraní takuarendy que significa "cañaveral dulce o lugar donde abunda la caña de azúcar", donde en el siglo pasado había un gran ingenio azucarero y la comarca estaba ligada a su cultivo y producción. Hoy la actividad es menor, aunque funciona un centro de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Recursos Naturales de Santa Fe, que realiza ensayos de variedad de caña de azúcar y estudios de uso de suelo: “De allí vengo; mis recuerdos son de esa paz y tranquilidad del campo; viajo a visitar familiares de mi mamá en Tacuarendí y a Rosario a visitar los de mi padre biológico; tengo más hermanos por su lado y primos”.
En Belgrano asistió a la secundaria en Nuestra Señora de la Misericordia hasta que un día en un acto electoral se enamoró del uniforme militar y las armas: “Mi mamá docente de primaria siempre estaba afectada a trabajar en los comicios y la acompañábamos, desde que los vi siendo pequeña, quedé asombrada, y empecé a averiguar cómo ingresar a las Fuerzas Armadas; la Armada me parecía la Fuerza más completa porque contaba con todos los componentes en tierra, mar, aire y subacua”.
“Creo que mi decisión de ingresar fue realmente vocación; no tengo familiares en la Armada, excepto un abuelo correntino que hizo el servicio militar en el Ejército”, apunta.
Durante su último año de secundaria en el Misericordia, la hoy Teniente de Corbeta Sardina se preparó en una academia para ingresar a la Escuela Naval Militar (ESNM). Comenzó en 2014 la carrera para Oficial de Marina y al continuar el segundo año desistió con los estudios. Volvió a Belgrano, trabajó en diversos negocios como contable y hasta en un casino luego de ser crupier; pasaron 3 años y en el momento en que sus compañeros de promoción se subían a la fragata ARA “Libertad” para culminar la carrera, la invadió la nostalgia y renovó su entusiasmo por volver.
“Nada de lo que hacía me llenaba como ese paso por la Escuela Naval; sentía que me faltaba algo. Cuando mis compañeros se fueron de Viaje de Instrucción, fue revelador el hecho de que yo hubiera podido estar ahí. Así que decidí dar un giro en mi vida; aunque estaba muy bien laboralmente, comencé a ver la posibilidad de retomar los estudios en la ESNM”, revela. Así fue que envió una carta de reincorporación y la aceptaron.
Estaba feliz y convencida de que esta oportunidad no iba a desperdiciarla. Realizó su Viaje de Instrucción en el 2022, egresando a fin de año como Guardiamarina. La pandemia por el coronavirus COVID-19 retrasó en 2021 la zarpada de la fragata que realiza el viaje tradicionalmente y la promoción de ese año, cumplió puestos de trabajo como Guardiamarinas en Comisión en diferentes destinos, en su caso fue en el multipropósito ARA “Ciudad de Zárate”.
Pero fue en su viaje en la fragata donde descubrió el funcionamiento de los motores y las máquinas y le encantó la especialidad; si bien en sus años de escuela ya había navegado en el destructor ARA “La Argentina” y el patrullero ARA “King”, y algo conocía en sus prácticas a bordo del “Zárate”, como cadete no se tienen conocimientos acabados en las especialidades.
“Fue en la fragata donde llamó mi atención la especialidad y años más tarde cursé en la Escuela de Oficiales de la Armada (ESOA). Considero que las máquinas son el corazón del buque, es una gran responsabilidad asumir el rol de supervisarlas, pero muy satisfactorio en navegación cuando todo funciona bien”, destaca.
“Dentro de su complejidad, el trabajo se vuelve una rutina que se repite. Lo que destaco más allá de la técnica es el equipo de personas que conforman el Departamento Máquinas: somos unidos, confiamos el uno en el otro; y esa confianza, genera una fuerte unidad entre nosotros”, enfatiza hoy la Jefa de Propulsión de la corbeta ARA “Robinson”. En resumen, unidad y confianza en el equipo de trabajo hacen el buen funcionamiento de Máquinas.
Esta corbeta de la Armada es su segundo destino naval, luego de su egreso pasó unos años en el destructor ARA “Sarandí” y desde diciembre del año pasado es parte de la dotación de la “Robinson”, su primer y hasta el momento, único destino como maquinista.
“Este año hemos participado en varias navegaciones: en febrero brindamos apoyo a la seguridad náutica de los veleros que participaron de la Regata Oceánico Buenos Aires-Río de Janeiro, entre ellos el Fortuna III de la Armada; y en marzo participamos de la etapa de mar, donde los buques operan en mar abierto”, relata.
Como Jefa de Propulsión, la joven teniente santafesina, supervisa los motores de a bordo, su mantenimiento y reparación --lo relativo a equipos, herramientas y materiales necesarios para garantizar su funcionamiento—y la conducción del personal idóneo a cargo.
También tiene a cargo Control Averías y con Electricidad, completan el Departamento MQ, ya que son sistemas relacionados, explica. “No me veo teniendo otra especialidad que no sea maquinista”, afirma.
Navegar le apasiona y los disfruta mucho. En tierra deja su nuevo hogar y sus mascotas –ya lejos de su Santa Fe natal– en Punta Alta, ciudad cercana a la Base Naval Puerto Belgrano donde tiene apostadero la CBRB.
Asegura que las largas navegaciones en la regata y el adiestramiento en el mar, le aportaron mayor experiencia y más conocimiento de la especialidad: “Desde el alistamiento, el reporte de novedades, el asesoramiento y apoyo tanto de superiores y subalternos; eso fue lo más importante para mí y volví feliz”.
La joven maquinista lleva tan solo 9 años en la Armada, y asegura que irá sin dudar, donde la Institución la destine: “Mi lugar está en la Armada. Cada destino naval es un desafío; me encantaría navegar el sur del país e incluso llegar a la Antártida y volver a la fragata también”.
“Armada Argentina significa para mí, defensa de la soberanía y servicio a la Patria”, concluye con orgullo de pertenencia la Teniente de Corbeta Brenda Abigail Sardina.