El pañuelo dejó de ser un simple accesorio para el cuello o el cabello y se convirtió en uno de los protagonistas indiscutidos del último verano europeo. Anudado a la cintura, sobre vestidos, pantalones, shorts o faldas, este complemento clásico regresó con fuerza y se transformó en un gesto de estilo que mezcla nostalgia, frescura y versatilidad.

































