El camino hacia la New York Fashion Week (NYFW) suele ser una maratón de años, pero para Boris Heinrich, el destino aceleró el paso. Con una sensibilidad heredada de una familia de artistas —entre el folklore de los Hermanos Cuestas y la plástica de Beatriz Repetto—, este joven diseñador logró lo que muchos sueñan: que el scouting internacional pusiera sus ojos en su moldería experimental.



































