Cuando los hijos se van de la casa de sus padres, puede que estos últimos experimenten el "síndrome del nido vacío". Esta angustia puede tener un efecto negativo en las parejas que no tenían una relación asentada por fuera de la familia. La psicóloga Josefina Smart recomienda prepararse antes de que llegue el momento en que los hijos se van de sus casas, fijando metas y cultivando nuestra individualidad por fuera de la maternidad o paternidad.



































