El maquillaje nocturno vive una temporada de renovación marcada por la fuerza de los tonos fríos, que se imponen como la elección predilecta para realzar miradas y dar un aire sofisticado en cualquier ocasión. Estas tonalidades, asociadas a la elegancia y al magnetismo, se posicionan como un recurso versátil que no entiende de edades, ya que se adaptan tanto a pieles jóvenes como maduras.



































