Un período de dos meses de crecida del río Iguazú en octubre/noviembre de 2022 desprendió camalotes aguas arriba y esa vegetación flotante viajó hasta la laguna Setúbal, "anidando" en una impresionante cantidad en los pilotes del ex puente ferroviario. Con la posterior bajante del río, enormes sectores del espejo lacustre quedaron colonizados por el camalotal. Esos embalsados generaron inconvenientes a quienes utilizan el agua como medio deportivo y de recreación.
































