Este 20 de julio es doblemente especial: homenajea la amistad y lo hace en un contexto donde ella está puesta a prueba, además, por la vicisitud viral de turno. La pandemia de coronavirus tensa los hilos de esa fraterna relación poniendo a prueba las partes, que deben sostener, nutrir y proyectar el vínculo sin compartir espacios y momentos como lo desearían. Siendo la amistad entendida como un tráfico casi monopólico de emociones, proyectos, pulsos y complementos materiales y emocionales, puede acotarse su clasificación a una de las relaciones más nobles existentes en la interactividad humana. Incluso A. Moravia nos asegura que “La amistad es más difícil y más rara que el amor. Por eso, hay que salvarla como sea”. De allí, entonces, la necesidad de hablarle a un amigo; en su día.




































