Luego de que fuera superado el intenso debate que pretendió posponer el dictado de la constitución, cerrado con el preciso discurso de Juan Francisco Seguí, en primer término, se aprobó el preámbulo por unanimidad. Enseguida se inició el análisis de los artículos del proyecto, y pronto, ese mismo 21 de abril, se presentó el tema que resultó ser el más ríspido: el reconocimiento constitucional de la religión católica, las opiniones opositoras cuestionaban por insuficiente lo sugerido en el proyecto.


































