La frase podría haber sido una provocación poética: "exijo mi AKM, si se lanzan". Pero luego aparece el despliegue teatral del régimen cubano entregándole el fusil emblema soviético a un artista de 79 años.
El régimen cubano, con más de 1.200 presos políticos, mantiene un control férreo mientras la población clama por cambios y libertad en un contexto de crisis.

La frase podría haber sido una provocación poética: "exijo mi AKM, si se lanzan". Pero luego aparece el despliegue teatral del régimen cubano entregándole el fusil emblema soviético a un artista de 79 años.
Y la imagen iluminada contrasta con la oscuridad en la que se sumerge la isla: Silvio Rodríguez sonríe junto a Miguel Díaz-Canel, el peor presidente de los cinco que ha tenido el periodo de la revolución en sus 67 años.
Díaz-Canel, el que ordenó la represión masiva durante las protestas del 11 de julio de 2021, cuando miles de cubanos salieron a las calles pidiendo comida. El mismo que mantiene hoy un control feroz sobre un pueblo diezmado por la crisis humanitaria.
Un régimen que registra más de 1.200 presos políticos y de conciencia, donde "existen más de 11.000 personas acusadas anualmente de peligrosidad social-predelictiva", según datos recopilados por la ONG Prisioners Defenders (https://www.prisonersdefenders.org/presos-politicos-en-cuba/prisioneros-politicos/prisioneros-politicos-2026/).
Ahí viene Silvio con su AKM, "una luz cegadora, un disparo de nieve", ahí está Silvio, el poeta, el reparador de sueños pavoneándose como un actor shakespeariano, un "Ojalá" eterno, un síntoma de esperanza que ha devenido en "un viejo gobierno de difuntos y flores". Y sí, Silvio, siempre hemos parafraseado tus canciones, tus versos que sostuvieron a una generación casi extinta en la isla.
Aquellos que nunca quisimos una Cuba anexionista y que de cierto modo padecimos en nuestra juventud el síntoma Ojalá. La libertad incumplida detrás de muchos Ojalás: Ojalá que no existiera el bloqueo; Ojalá que desaparezca el imperialismo; Ojalá pudiéramos producir más azúcar; Ojalá el mundo fuera un lugar justo...
Tantos Ojalás que han servido para justificar los casos Padilla, la UMAP, la censura, la persecución política, el unipartidismo, y un sistema policial cada día más endurecido, con operativos y redadas sin órdenes judiciales, porque tampoco hay división de poderes.
En fin, un Ojalá como justificación para borrar la democracia. Un Ojalá que deviene síntoma del artista comprometido, cuyo compromiso es sólo con una parte de la verdad, comprometido finalmente con el poder, no importa la escala de ese poder.
Sí, Silvio, ya sé que es una canción de amor, pero justo es amor lo que necesitamos ahora, no el gesto ampuloso de pedir un arma, porque la violencia del mundo hoy es desproporcionada y la puede ejercer cualquiera con un mínimo de poder. Necesitamos tu guitarra, tus versos extraordinarios, tu sensibilidad sin amo de ningún tipo, ni imperialista ni totalitarista.
Sí, Silvio, eres parte del poder y eres parte del problema de que Cuba hoy esté entre la noche imperialista y la noche totalitarista. La oscuridad de una isla no es solo la de un sistema energético colapsado con petróleo o sin él.
No es solo la de un bloqueo injerencista; ha sido también la falta de lucidez para tender puentes entre los cubanos que pensamos diferentes; ha sido también ese otro bloqueo dogmático del régimen, sin voluntad de legado hacia los jóvenes y sin capacidad para adaptarse a los cambios geopolíticos tras la caída del Muro de Berlín.
Desde el lugar privilegiado que te forjaste y que aceptaste, tu palabra podría haber sido un puente para la construcción de una Cuba democrática, una Cuba sin injerencia de Estados Unidos y de ningún otro país, sin bloqueo; pero también sin dictadura.
Una Cuba con libertad de expresión, con capacidad crítica para asimilar el disentimiento, con pluripartidismo, donde los cubanos aprendamos a elegir y a debatir y podamos participar en la vida política desde cualquier lugar del mundo.
Sí, podrás decir que la democracia es un "unicornio azul" perdido en un mundo cada vez más hostil, en todo caso sigue siendo la mejor respuesta ante la ultraderecha y la carrera armamentista; la democracia sigue siendo la mejor herramienta para que una sociedad pueda equivocarse y corregirse a sí misma; en fin, para que los mismos no hagan del poder una práctica perpetua.
Tu palabra, Silvio, no tu AKM, una ráfaga de sentidos que nos haga salir del pensamiento único. Como cuando te subiste al Playa Girón y nos regalaste "Días y Flores". Pero ahora dejas de tener en cuenta "los últimos sucesos" compañero poeta.
Dejaste pasar el barco de los jóvenes artistas que protestaron en 2020 en el Ministerio de Cultura en contra de la censura. Unas pocas frases mediadoras y pudorosas no alcanzan para hacer la canción para los tiempos dolorosos de esta Cuba.
Trump solo es un oportunista, que viene a rematar un cadáver que agoniza, una revolución que se ha puesto la soga al cuello desde hace varios años, cerrando todas las salidas posibles hasta asfixiar la patria. Digo Patria, Silvio, y no sigo hablando para ti, hablo para mi madre, mi hermana, mis sobrinos de 8 y 15 años, que ya no te escuchan, lamentablemente ya no escuchan tus canciones.
Y ahora, viéndote con el fusil en la mano, sonriendo al lado de un dictador, como ningún artista de tu talla le ha sonreído a Trump, me urge preguntarte: ¿qué tipo de armonía se debe usar para hacer la canción de este barco, con hombres de poca niñez, hombres y solamente hombres sobre cubierta?
Sí, Silvio, son las palabras que debes usar, "tomando en cuenta lo implacable que debe ser la verdad… ¿qué fronteras debo respetar si alguien roba comida y después da la vida?, ¿qué hacer? ¿hasta dónde debemos practicar las verdades?".
Como muchos cubanos, me lanzo a buscar respuestas para tus propias preguntas; mientras tanto seguiré escuchando tus canciones, el acento martiano, porque sí, Silvio, "sólo el amor engendra la maravilla, sólo el amor consigue encender lo muerto".
El autor es un escritor y periodista cubano, radicado en Argentina desde 2002.




