En esta sintonía encontramos actualmente a Inger Enkvist, pedagoga sueca, quien sostiene la necesidad de volver a una pedagogía tradicional. En una disertación del año 2007, expuso que la educación se deterioró por la influencia de determinadas ideas. Entre ellas, vio que "la sociología de la educación" desvió la atención hacia los factores sociales, en lugar de las asignaturas y su modo de enseñarlas. Luego, criticó al "constructivismo" por pretender que el alumno tenga que entender todo por sí solo. Al que vinculó con el "enfoque lúdico", en donde el profesor no tiene que explicar un contenido, sino ofrecer una variedad de materiales para que el alumno escoja. Después advirtió sobre el "desprecio por la cultura", al dejar que cada alumno elija qué, cómo y cuánto estudiar, puso en sus manos decidir con qué se queda de algo elaborado durante generaciones. En fin, para la pedagoga estas ideas generaron en los educadores una enorme confusión y, lo más grave, es que está comprobado que no funcionan. Son las ideas que se aplicaron -con matices– en todos los niveles educativos generando la decadencia. Ese discurso ideológico confeccionó las metodologías que marchitaron la educación, pero esta consecuencia -paradójicamente- no le generó la necesidad de una revisión de sus postulados, sino que lo instó a profundizar aún más en sus falacias.