Dicen que hay magia en el bosque. No todos creen en ella o pueden sentirla, pero hay algo inexplicable fluyendo entre los cipreses y los coihues, latiendo secretamente en la tierra que germina y florece, algo misterioso vibrando en el lenguaje de los pájaros que llena el espíritu de una emoción reconfortante, como si tuvieras burbujitas en el pecho… un sentimiento de bienestar que renueva la fe en el milagro.



































