En nuestra entrega anterior sobre este tema terminamos con una "atrocidad" conceptual que tiene su explicación lógica: a medida que los usuarios de redes sociales construyen sus identidades virtuales, se enfrentan al dilema de cómo mantener una empatía auténtica en un mundo donde las relaciones tienden a ser estrictamente transaccionales (**). Los "me gusta", los "comentarios" y otras formas de interacción virtual pueden parecer símbolos de apoyo o cercanía, pero no tienen el mismo peso emocional ni la misma capacidad de conectar profundamente que una conversación face to face.



































