Y es que esa visión le hacer perder la categoría de “católico”, de “universal”. Al Papa Francisco le molesta -expresa- la violencia de que las protestas se tengan que hacer respetando el derecho de los otros y, al parecer, ve con buenos ojos que se puedan cortar calles, avenidas, accesos y egresos de cualquier ciudad importante de la Argentina. Fuera del discurso que venía leyendo Francisco en el Palazzo Calisto dijo en un comentario al público que “frente a un grupo de obreros y personas que reclamaban por lo suyo, la policía usó lo más caro, el gas pimienta de primera calidad contra lo que consideraban revoltosos y comunistas. Téngalo en cuenta a esto”. En la visión del Infalible, el uso de la generalización de la acción de un agente sobre una niña -absolutamente condenable y que debe ser resuelto por la vía legal- hace que un solo hecho se convierta en una política de Estado. ¿Error de cálculo o disparo milimétrico a la “gestión” Milei?