Mientras impera esta realidad, en Santa Fe se tomó la decisión de ofrecer un esquema de transporte posible, lejos del ideal. Esto implica achicar recorridos y frecuencias, es decir, un peor servicio para los ciudadanos. Es lo que permite la emergencia. El Municipio trabajó los cambios con los empresarios, y ya se presentaron a concejales de la oposición y a vecinalistas en busca de consensos. Por ahora, las modificaciones serán graduales en las líneas 4, 5 y 8, en particular en los barrios Centenario y San Lorenzo. Y además, en la línea 2, en El Pozo. Es probable que surjan más, pero están en estudio.