Parado en la ignorancia que da la vida común, tan alejada de la ciencia y sus teorías, conocimientos, propuestas y explicaciones, dos cuestiones siguen influyendo en cada uno de nosotros. El espacio y el tiempo. No saberlo no le quita ni le pone a los sucesos que son externos. Nos atraviesan. Ni siquiera es “me” pasa. Como dijese Borges sobre la lluvia, es una cosa que sin duda sucede en el pasado. Ese pasado que aparece cuando reflexionamos sobre cada cosa nos mantiene pendientes del segundo que se fue. Una rueca que va hilando, dice el mismísimo “Dear Georgie”, sobre el presente.


































