Este síndrome es mucho más que la sensación de estar cansado, o incluso harto del trabajo por causa de sus exigencias, la presión, las malas condiciones laborales, la poca consideración del jefe, el menosprecio, el abuso. Desde el año pasado, la Organización Mundial de la Salud lo considera como una enfermedad profesional. Se lo puede definir como el conjunto de signos y síntomas que se observan como respuesta a una situación de estrés emocional crónico que aparece en especial en el personal de profesiones asistenciales que exigen una relación constante y directa con otras personas, y que se manifiesta como agotamiento físico y psicológico, como una actitud despersonalizada, y con un sentimiento de falta de realización personal y profesional. Este último punto debe ser remarcado.