Una de las falencias y/o equivocaciones que, en el periodismo, tenemos con Javier Milei, es la imposibilidad/impotencia para desmembrar sus textos oficiales. No reunimos aquellos tartajeantes reportajes de campaña con este corpus de ideas, ganas, mociones de anhelo y decretos urgentes sin o con necesidad, que se corresponden con cuanto aportó desde su interior y las sugerencias de los cercanos. Tanto volumen de ideas ha perturbado. Es un aluvión que impide lo elemental: saber de qué se trata. Estamos cayendo en una trampa de nuestros reflejos para con el trato y lenguaje con los políticos tradicionales. No es de tal catadura, es otro formulario.


































