Después de los datos biográficos queda poco por decir para el Siglo XXI. Hijo de un contador de la UOM, el Tati fue siempre un expansivo, un volcán de ideas y de confrontaciones con el "se puede" y "porqué se puede" y, también, razones por las que "no se puede". Sabía entender (bromas que sí, bromas que no), la posición del otro. Esa, al fin, fue una de sus llaves en política.



































