+ SECCIONES
El Litoral
BUSCAR
EL LITORAL
  • Todos los Títulos
  • Área Metropolitana
  • Sucesos
    • Santa Fe Policiales
  • Deportes
  • Política
    • Filtrado
  • Economia
    • Puerto negocios
    • Dolar Hoy
  • Educación
  • Salud
  • Información General
  • Clima
  • Regionales
  • Campolitoral
  • Internacionales
  • Actualidad Sabalera
  • Actualidad Tatengue
  • Arte
  • Necrológicas
  • Edición Impresa
  • Especiales
  • Contenido Patrocinado
  • Clasificados
  • Agenda Cultural
  • Podcast
  • Servicios
  • Radios en vivo
  • Sitios
    • Mirador Provincial
    • Vivi Mejor
    • Notife
    • Sur 24
    • Revista Nosotros
    • Puerto Negocios
    • CyD Litoral
    • Educación SF
    • Norte 24
  • Escenarios & Sociedad
    • Show
  • Videos
  • Multimedia
    • Galerías de Fotos
    • Videos
    • Webstories
  • Opinión
  • Quienes Somos
  • Autores
  • Temas
  • Alianzas
  • Comercial EL

#HOY:

EE.UU atacó Venezuela
Maximiliano Pullaro
Javier Milei
Unión
Colón

OPINIÓN

Punto de mira (Gustavo J. Vittori)

Lawfare

Este neologismo surge de la contracción de tres palabras inglesas: law, war, y fare. El vocablo adquiere un nuevo significado, que puede expresarse en nuestra lengua como guerra legal, jurídica o judicial.

LawfareLawfare

Viernes 24.1.2020
 12:58

Por Gustavo J. Vittori

La palabra es nueva, la trampa es vieja. Lawfare, el vocablo en cuestión, es un neologismo inglés acuñado en Australia en 1975 por los humanistas John Carlson y Neville Thomas Yeomans, objetores de la deriva del sistema de Justicia y sus procedimientos, en los que, a su criterio, la búsqueda de la verdad ha sido desplazada por estrategias de tipo bélico, que usan las palabras en sustitución de las armas.

El éxito del hallazgo lingüístico se apoya en las evidentes falibilidades de la Justicia institucional en Occidente, y ganó rápido espacio en los EE.UU., donde buena parte de su producción cinematográfica lucra con las supuestas aberraciones que tienen lugar en sus tribunales.

El neologismo surge de la contracción de tres palabras inglesas: law, ley; war, guerra; y fare, en su acepción de precio, que cambia su sentido cuando se asocia con war. Warfare se traduce como guerra, contienda o conflicto, que lleva implícito un precio o costo; y cuando se sintetiza, fundiéndose con el prefijo law y formando lawfare, adquiere un nuevo significado, que puede expresarse en nuestra lengua como guerra legal, jurídica o judicial.

El prestigio de lo inglés en el imaginario criollo parece otorgarle al vocablo una consistencia académica que su difusa naturaleza contradice. Pero eso no importa, aquí suena raro e importante y, por lo tanto, es susceptible de la utilización astuta de nuestros operadores políticos.

No tardaron en emplearla el Papa Francisco, para advertir sobre las manipulaciones políticas de la Justicia en el Occidente capitalista, y Cristina, para usarla en defensa de su preocupante situación judicial.

Con el simple recurso discursivo de manifestarse víctima de una persecución política instrumentada mediante procedimientos judiciales -el presunto lawfare-, la vicepresidenta intenta derrumbar toneladas de expedientes de prueba en su contra, acumuladas por los investigadores en el curso de los procesos en los que está imputada. Basta acusarlos de ser la mano de obra ejecutora de un libreto político concebido como arma de destrucción, para terminar con el problema. Urge, por consiguiente, desalojar de los tribunales a embozados combatientes vestidos de fiscales y jueces (y, por cierto, reemplazarlos por tropa propia). Esta es la lógica de estas supuestas guerras de baja intensidad y larga duración que se protagonizan en un teatro singular: los estrados de una Justicia acusada de corrupta y artera.

Las medias verdades subyacentes en esta trama, contribuyen a que este tipo de elaboraciones políticas arraiguen con facilidad en los imaginarios de una sociedad que sospecha de todo y ve una conspiración detrás de cada movimiento de los actores en el escenario público. En nuestros días, la simplificación del mensaje es mucho más efectiva en términos populares que las argumentaciones técnico-legales, de comprensión más difícil. La consigna es más entradora que el pensamiento complejo. Una palabra puede hacer la diferencia.

Una sociedad frustrada está dispuesta a creer lo peor, y a sumarse a cualquier experimento político y social. Basta recordar el surgimiento del nazismo en Alemania, que creció al calor de las impagables indemnizaciones derivadas de la Primera Guerra Mundial, la destrucción de la moneda provocada por la hiperinflación y la multiplicación del desempleo y la pobreza.

Entre nosotros, cabe recordar los terribles acontecimientos de 2002, cuando la consigna “Que se vayan todos, que no quede ni uno sólo”, condensó el hartazgo social respecto de los políticos, oportunamente acicateado a través de asambleas populares por agitadores organizados de la izquierda dura.

En los ríos revueltos, cualquier pescador atento puede obtener impensadas ganancias. Hoy la carnada puede ser la teoría del lawfare, tan inconsistente en su ambigüedad que puede dar lugar a cualquier cosa. Pero en las trincheras no se piensa en las consecuencias, sólo en el objetivo de corto plazo.

Los jóvenes se entusiasman con estas novedades lingüísticas, estas figuras a veces imaginativas, sin advertir lo que se incuba debajo de las palabras. Les encantan los cambios y, ni qué decir, tirar abajo estructuras que consideran vetustas, muchas veces con razón. Los profesionales de la política y la comunicación lo saben, y lo aprovechan. Las recompensas económicas suelen ser grandes.

La ley y la Justicia están en capilla, no en cuanto principios sino en sus modos de gestación y aplicación. En la estela del engendro teórico de la “posverdad” todo es posible, porque le abre la puerta a la mentira emotiva. Alguien la ha definido como “el mundo al revés de la política”, lo que resulta atractivo a causa del sostenido descrédito de la política tradicional. Así, la subjetividad le quita espacio a la generalidad de la ley, pilar de una sociedad organizada. La ola actual la resquebraja, la fragmenta. La dispersión subjetivista en amplios sectores juveniles es funcional a quienes tienen un claro propósito de cambiar las leyes, la Constitución, y poner sus propias normas. La atropellada pone en riesgo la ardua construcción de la democracia republicana que, con sus defectos, es el más moderno de los sistemas de organización política. Para eso es necesario neutralizar a la oposición (golpe al Poder Legislativo) y reemplazar a la Justicia instituida (que tiene, es cierto, vicios innegables que remediar) por una organización propia. El tercer sector a demoler es el de los medios de comunicación con capacidad crítica, visualizados según las enseñanzas de Cuba y Venezuela como “fierros mediáticos” empleados contra el poder popular.

Éste es el fondo de la cuestión, quebrar toda estructura resistente a la absolutización del poder, proceso en el que el empleo del concepto de lawfare puede imaginarse conducente al objetivo. Esta es la razón por la que se impulsa una comisión de ética periodística -con rechazos, hay que decirlo, dentro del mismo gobierno nacional- que presidirá el Dr. Eduardo Barcesat, profesor de Derecho Constitucional en varias universidades, y muy próximo al ala dura del kirchnerismo. Este ex integrante de la Convención Constituyente que en 1994 aprobó el derecho al secreto de las fuentes periodísticas en su Art. 43, se convierte ahora en la punta de lanza de este experimento político contra la libertad de prensa.

¿Y porqué es importante esta libertad considerada estratégica en el andamiaje de la arquitectura republicana? Por su constante estado de alerta y la rápida detección de conductas públicas que puedan comportar violaciones de la ley, lo que la vuelve útil para la salud del Estado; sin mencionar, claro, su reconocida capacidad de vector eficiente para los intercambios de la ciudadanía y sus organizaciones. Ésa es su importancia, más allá de las miserias que se le puedan señalar a la prensa en su desempeño cotidiano. Lo expresa con claridad el fallo de la Corte Suprema de Justicia de la Nación en el caso “Rodríguez c/Google”, donde valora que entre “las libertades que la Constitución consagra, la de prensa es una de las que poseen mayor entidad, al extremo que sin su debido resguardo existiría una democracia desmedrada o puramente nominal”.

La pantomima de juicio ético internacional a periodistas y jueces mediante un tribunal autoconvocado está en marcha. Además de Barcesat, este cuerpo sui generis está integrado, entre otros, por el desacreditado ex juez español Baltasar Garzón; la abogada de Julian Assange, Renata Ávila; la Relatora Especial de las Naciones Unidas para Ejecuciones Sumarias, Agnes Callamard; y los abogados del ex presidente de Brasil Lula da Silva, Valeska Teixeira y Cristiano Martins. Unos y otros están vinculados con el Common Action Forum (CAF), con sede en Madrid, ciudad en la que a fin de año será dictado su previsible fallo ideológico en nombre de la defensa de una mejor sociedad.

Más temprano que tarde, sus efectos se volverán como un bumerán contra sus autores intelectuales.

El prestigio de lo inglés en el imaginario criollo parece otorgarle al vocablo una consistencia académica que su difusa naturaleza contradice. Pero eso no importa, aquí suena raro e importante y, por lo tanto, es susceptible de la utilización astuta de nuestros operadores políticos.

La atropellada pone en riesgo la ardua construcción de la democracia republicana que, con sus defectos, es el más moderno de los sistemas de organización política. Para eso es necesario neutralizar a la oposición (golpe al Poder Legislativo) y reemplazar a la Justicia instituida por una organización propia.

El tercer sector a demoler es el de los medios de comunicación con capacidad crítica. ¿Y porqué es importante esta libertad considerada estratégica en el andamiaje de la arquitectura republicana? Por su constante estado de alerta y la rápida detección de conductas públicas que puedan comportar violaciones de la ley.

#TEMAS:
Edición Impresa

Suscribite a nuestro newsletter


SUSCRIBIRME

Acepto recibir las noticias de El Litoral en mi correo.

TENES QUE SABER
Adelantar sin DRS: la FIA ajusta los últimos detalles del reglamento 2026 de la Fórmula 1
Un fuerte sismo sacudió a San Juan y se sintió en varias provincias
Del susto a la victoria: "Cuando caí, pensé que se había terminado el Dakar", confesó Benavides
Tomás Holder denunció que lo “retuvieron” y le robaron dinero en un hotel de Punta Cana
Luciano Benavides ganó la quinta etapa del Dakar y achicó diferencias

Te puede interesar:


  • Lula da Silva vetó la ley que buscaba reducir la pena de prisión de Jair Bolsonaro
  • Alerta por cianobacterias en el río Uruguay: impacto ambiental, sanitario y turístico
  • Matías Mansilla llegó a Santa Fe para ser el nuevo arquero de Unión
  • Brasil: una mujer y su hijo murieron electrocutados mientras disfrutaban de la pileta
  • Accidente de Jesús Calleja en el Dakar 2026: volcó varias veces y abandonó la competencia
  • Adelantar sin DRS: la FIA ajusta los últimos detalles del reglamento 2026 de la Fórmula 1
  • Un fuerte sismo sacudió a San Juan y se sintió en varias provincias
  • Del susto a la victoria: "Cuando caí, pensé que se había terminado el Dakar", confesó Benavides

Política

”Gratitud” y apoyo a Trump Córdoba por aquí, Davos por allá: Milei pule su agenda para enero
Rosca política y agenda legislativa Santilli suma recorridas por Chaco y Mendoza para respaldar la Reforma Laboral
Agenda internacional Milei y Díaz Ayuso se reúnen en Buenos Aires con Venezuela en la agenda
Informe de Cepal Sistemas de cuidado y licencia parental: claves para la autonomía económica de las mujeres
Otro paso en el camino para la integración del nuevo tribunal Pullaro firmó pliegos de los tres postulados a la Corte Suprema de Justicia

Área Metropolitana

Jueves 8 de enero de 2026 El tránsito en Santa Fe; la información minuto a minuto
Clima Qué dice el pronóstico este jueves en la ciudad de Santa Fe
Ciudad capital Caos en la circulación de los "moto deliverys" en Santa Fe: ¿se cumple con la normativa vigente?
Jueves, viernes y sábado Ciclogénesis en camino: advierten 72 horas de lluvias intensas y fuertes vientos en Santa Fe y la región
Este jueves Reabre el puente del Parque Garay: solo podrán circular autos, motos y camionetas

Sucesos

¡Se salvó de milagro! Palermo: un blindex cayó desde un departamento y golpeó a un hombre que comía en un bar
Susto en la costa santafesina Incendio: se prendió fuego la cocina de una vivienda en Colastiné Norte
Sin patente y con antecedentes Circulaban en una moto robada y terminaron detenidos
En La Rioja y San Martín Una mujer fue aprehendida tras intentar abrir autos en la zona céntrica
Desde una moto Rosario: murió un hombre que había sido baleado hace una semana

Información General

Entre Ríos Alerta por cianobacterias en el río Uruguay: impacto ambiental, sanitario y turístico
Patrimonio colectivo Clave para la historia: una carta inédita de San Martín será donada al Museo de Peyrano
Vigentes hasta el 14 de enero Mirá las ofertas en Alvear Supermercados
Pagos electrónicos bajo la lupa Cómo evitar estafas en vacaciones: consejos claves
Panorama astrológico Horóscopo de hoy 8 de enero de 2026
El Litoral
  • Campolitoral
  • Revista Nosotros
  • Clasificados
  • CYD Litoral
  • Podcasts
  • Mirador Provincial
  • Viví Mejor
  • Puerto Negocios
  • Notife
  • Educacion SF
Hemeroteca Digital (1930-1979) - Receptorías de avisos - Administración y Publicidad - Elementos institucionales - Opcionales con El Litoral - MediaKit
El Litoral es miembro de:
adepa.org.ariab.comadira.org.ar
afip.gob.ar