Cuando la “americana” picaba en el viejo parqué del Tribu Mocoretá (Club Regatas Santa Fe) la imaginación teletransportaba a los gigantes estadios de Estados Unidos. El sueño de la NBA, al igual que para cientos de miles de chicos era, precisamente, eso sólo un sueño. Pasaron casi 30 años y ese pequeño soñador pudo cumplir ese anhelo de presenciar un partido del mejor básquet del mundo. Fue el 22 de abril de 2018, nada menos que el último partido de Emanuel Ginóbili en ese repleto AT&T Center. Se jugaban los playoffs y San Antonio Spurs no la tenía nada fácil. Si perdían quedaban afuera por lo que el triunfo era tan necesario como el agua.




































