La historia es un proceso dinámico, poblado de escenarios, actores, contextos, hechos, rupturas y continuidades. Dar cuenta de lo acontecido es tarea apasionante y nada sencilla. Desde hace largo tiempo, gracias a los avances propios de la disciplina y a la articulación con otros saberes, se habla de historias (así, en plural) y se tiene conciencia de la diferencia existente entre hechos, interpretación y representación. Por otra parte, el análisis y la confrontación de testimonios documentales -fotográficos y escritos- orales y otras fuentes permiten bucear en diversas canteras del accionar colectivo y no meramente individual.


































