+ SECCIONES
El Litoral
BUSCAR
EL LITORAL
  • Todos los Títulos
  • Área Metropolitana
  • Sucesos
    • Santa Fe Policiales
  • Deportes
  • Política
    • Filtrado
  • Economia
    • Puerto negocios
    • Dolar Hoy
  • Educación
  • Salud
  • Información General
  • Clima
  • Regionales
  • Campolitoral
  • Internacionales
  • Actualidad Sabalera
  • Actualidad Tatengue
  • Arte
  • Necrológicas
  • Edición Impresa
  • Especiales
  • Contenido Patrocinado
  • Clasificados
  • Agenda Cultural
  • Podcast
  • Servicios
  • Radios en vivo
  • Sitios
    • Mirador Provincial
    • Vivi Mejor
    • Notife
    • Sur 24
    • Revista Nosotros
    • Puerto Negocios
    • CyD Litoral
    • Educación SF
    • Norte 24
  • Escenarios & Sociedad
    • Show
  • Videos
  • Multimedia
    • Galerías de Fotos
    • Videos
    • Webstories
  • Opinión
  • Quienes Somos
  • Autores
  • Temas
  • Alianzas
  • Comercial EL

#HOY:

Maximiliano Pullaro
Javier Milei
Unión
Colón

OPINIÓN

Crónicas de la historia (por Rogelio Alaniz)

La muerte de Simón Bolívar

La muerte de Simón BolívarLa muerte de Simón Bolívar

Miércoles 25.11.2015
 22:56

Rogelio Alaniz

Simón Bolívar murió el 17 de diciembre de 1830. Las crónicas dicen que el deceso se produjo a la una y media de la tarde después de una larga agonía. En aquellos años la tuberculosis no perdonaba y mucho menos a un organismo debilitado por las privaciones y rigores de las campañas militares y los profundos y desgarrantes desengaños políticos y afectivos.

Cuando Bolívar murió tenía cuarenta y siete años. Estaba solo y vencido. Era una sombra del libertador que había impresionado a multitudes con su estampa y su arrogancia. En su voluntario ostracismo lo acompañaba un puñado de oficiales y soldados leales y el amor de Manuela Sáenz. Curiosamente, el general que quince años antes había lanzado la consigna de la guerra a muerte a los españoles, vivió los últimos meses en una finca de las afueras de Santa Marta, propiedad de un hacendado español.

No son éstas las únicas contradicciones que desgarran una vida plena de alternativas. El gran conductor de los ejércitos libertadores, el hombre proclamado como El Libertador, el creador de una América grande, confesaba casi al borde de la tumba que los pueblos de América eran ingobernables y que los revolucionarios como él no habían hecho otra cosa que “arar en el mar”.

La vida de los grandes hombres está tejida por contradicciones. Si no las tuvieran, no serían grandes. Sus contradicciones son reales, dolorosas, para más de uno decepcionantes. Pero en términos históricos, lo que diferencia a un libertador de un aventurero es que esas contradicciones se dan en el interior de una íntima y perdurable coherencia. Bolívar luchaba por la república, pero creía en la monarquía; bregaba por el federalismo, pero defendía el poder centralizado; era masón, pero en sus últimos años defendió un régimen clerical, que a los católicos más fanáticos le hubiera parecido excesivo. Su ideario era americanista, pero su modelo de régimen político era anglosajón y sin embargo fue grande, fue valiente y fue lúcido.

Se lo conoce más por su leyenda y las manipulaciones de las que ha sido objeto, que por su verdadera encarnadura histórica que fue admirable. En el siglo veinte, izquierdistas y populistas lo han tomado como modelo atribuyéndole ideologías y valores que él no podía compartir por la sencilla razón de que no los conocía. Cierta izquierda que ve en él un anticipo de Lenín -o algo parecido- debe lidiar con el libro escrito por Marx que no vacila en calificarlo de aventurero astuto y desalmado.

Para el argentino medio, devoto del Billiken, Bolívar es un ambicioso, un personaje dominado por la codicia y la vanidad, a diferencia de un San Martín modesto y generoso. Es verdad que Bolívar era ambicioso y amaba la gloria, pero ningún guerrero de la Independencia podía tirar -en ese tema- la primera piedra. Lo que sucedió en Guayaquil no fue un duelo entre el ambicioso y el modesto, sino entre el poder de Bolívar, que contaba con el respaldo de tropas victoriosas y generales triunfantes, y la debilidad de San Martín, impugnado en Perú, traicionado por muchos de sus oficiales y condenado a la soledad desde Buenos Aires. En ese contexto, estaba claro que el ganador en la conferencia sería Bolívar. Y que no es la psicología, o los chismes de la psicología, lo que explica las grandes decisiones.

Más que reprocharle el resultado de una conferencia con desenlace previsible, habría que juzgarlo por lo sucedido con su maestro Francisco Miranda. Los indicios en su contra son muy serios y hasta la fecha no se han desmentido. Según los relatos más ecuánimes, Bolívar entregó a Miranda a los españoles para salvar su vida y la de sus amigos. Como consecuencia de ello, Miranda fue a la cárcel y allí murió solo y abandonado como un perro.

Ninguna de esas tragedias políticas logra opacar su nombre en el balance general. Fue un político de mirada amplia y profunda, en más de un caso un visionario, un general lúcido y valiente y un hombre culto, un librepensador que, al decir de uno de sus biógrafos, si no se hubiera destacado en la política revolucionaria habría sido un gran escritor o un filósofo de primer nivel.

Simón Bolívar nació en Caracas el 24 de julio de 1783. Pertenecía a una familia criolla y adinerada que se preocupó por darle una educación de primer nivel. A los nueve años ya era huérfano de padre y madre, como se decía entonces. Sin embargo, sus tutores se preocuparon por designarle los mejores maestros. Uno de ellos fue Simón Rodríguez, librepensador, masón, científico y humanista; el otro fue Andrés Bello, quien lo inició en los misterios de la literatura y en las virtudes de la diplomacia y la mesura.

Como todos los niños bien de su tiempo, Bolívar viajó a Europa a completar su educación. A los veinte años se casó con María Teresa Rodríguez del Toro. Con ella regresó a Caracas, pero la joven mujer moriría víctima de las fiebres tropicales ocho meses después. Huérfano y viudo casi al salir de la adolescencia, Bolívar regresó a Europa y su principal compañía fue Simón Rodríguez. Él sería testigo del célebre juramento del muchacho en el Monte Sacro de Roma a favor de la independencia de los pueblos de América Latina.

Desde 1811 a 1824, es decir hasta la batalla de Ayacucho, la vida de Bolívar se confunde con la lucha revolucionaria por la libertad de estos pueblos. El joven aristócrata, el niño educado con los maestros más distinguidos, el excelente bailarín, el discreto galanteador y ponderado amante se revelará como un político sagaz y un militar talentoso.

En su itinerario hay errores y derrotas, pero lo que predominan son los aciertos y las victorias. A diferencia de los necios, Bolívar es capaz de aprender de sus equivocaciones. Integrante de la célebre aristocracia mantuana es uno de los primeros en darse cuenta de que la lucha por la independencia no tiene destino si no suma en el emprendimiento a indios, mestizos y esclavos. No habría independencia política sin liberación social. Ésa es la conclusión a la que arribó después de ser derrotado por las tropas de Boves, integrada por llaneros.

Desde 1817 en adelante, las victorias militares coronaron sus esfuerzos. La batalla de Boyacá en 1819 liberó a Venezuela, la de Carabobo a Colombia y la de Pichincha a Ecuador. Después vendrían las liberaciones de Perú y Bolivia. Y no hace falta ser un experto en etimología para saber en homenaje a quién este último país lleva ese nombre.

Su proyecto de una América grande fracasó porque fue el resultado de una concepción política equivocada. Una cosa era la liberación de España y otra, muy distinta, creer que era posible la constitución de una sola nación sobre las ruinas de la dominación española. América Latina no era una nación, era un territorio dominado por los españoles y cuya unidad era más administrativa que política. Roto el cordón burocrático de la dominación colonial, los territorios quedaron liberados a sus luchas internas que irían definiendo en un recorrido tortuoso los flamantes Estados nacionales, con sus límites y sus alcances, sus miserias y grandezas.

No fue la maldad o la perfidia de sus colaboradores lo que frustró su sueño y tal vez su ambición. La gran república de la gran Colombia fracasó, se disgregó, como consecuencia de las inevitables contradicciones internas sociales y políticas.

En su dolorosa agonía en Santa Marta, Bolívar contempló impotente cómo se iniciaban las guerras civiles, cómo lo abandonaban sus oficiales y cómo cada uno de los generales que habían cabalgado junto a él se transformaban en caudillos. Después de su muerte, ese proceso de desmembramiento continuaría. Era inevitable, se trataba del duro precio a pagar por la independencia de España. Pero ésa ya es otra historia.

En su itinerario hay errores y derrotas, pero lo que predominan son los aciertos y las victorias. A diferencia de los necios, Bolívar es capaz de aprender de sus equivocaciones.

La vida de los grandes hombres está tejida por contradicciones. Si no las tuvieran, no serían grandes. Sus contradicciones son reales, dolorosas, para más de uno decepcionantes.

#TEMAS:
Edición Online

Suscribite a nuestro newsletter


SUSCRIBIRME

Acepto recibir las noticias de El Litoral en mi correo.

TENES QUE SABER
Dakar 2026: Benavides cede terreno en una etapa que reordena la lucha en las motos
La crisis de Venezuela abre una nueva ventana para Vaca Muerta
George R.R. Martin confirmó que habrá más series derivadas de Game of Thrones
Con casi 4.000 empleados suspendidos Santa Fe se prepara para un año difícil
Estudiantes de Río Cuarto ofrece a Colón un préstamo por Talpone

Te puede interesar:


  • Rumores de ausencias en el arranque de los tests de Barcelona
  • Tucumán: arrojaron a una joven con las manos atadas desde un carro y huyeron
  • Pullaro anticipó que Milei vendría a Santa Fe entre febrero y marzo
  • Fórmula 1 2026: el peso mínimo, un desafío clave que seguirá marcando diferencias
  • El acuerdo entre Corvalán y Unión está “a mitad de camino”
  • Dakar 2026: Benavides cede terreno en una etapa que reordena la lucha en las motos
  • La crisis de Venezuela abre una nueva ventana para Vaca Muerta
  • George R.R. Martin confirmó que habrá más series derivadas de Game of Thrones

Política

Recorrida oficial Pullaro anticipó que Milei vendría a Santa Fe entre febrero y marzo
En Casa de Gobierno Pullaro recibió a Poletti en el primer encuentro del año
Estadísticas oficiales La ciudad de Santa Fe, en el podio provincial de reclamos por problemas con las cloacas
Primera reunión del año del gabinete Salud laboral más YPF Ruta en la agenda de Casa de Gobierno
Enero de intensa actividad El Gobierno acelera la agenda de reformas, pero la reacomoda

Área Metropolitana

Se realizarán entre el 12 y el 26 de septiembre El Concejo recibió al Comité Organizador Santa Fe de los Juegos Suramericanos
Martes 13 de enero de 2026 El tránsito en Santa Fe; la información minuto a minuto
Clima Qué dice el pronóstico este martes en la ciudad de Santa Fe
Santa Fe ciudad Vecinos de Liceo Norte reclaman mejoras urbanas básicas
Parque automotor saturado Llamativa "paridad" entre la cantidad de personas y de vehículos que hay en la ciudad de Santa Fe

Sucesos

Video Neuquén: le robaron a un taxista, identificó al presunto ladrón en las cámaras, fue a su casa y lo golpeó
Operativo de calle Dos detenidos por robo en barrio Mariano Comas
Violento ataque Tucumán: arrojaron a una joven con las manos atadas desde un carro y huyeron
Procedimiento irregular Rosario: detienen a dos policías por dejar en libertad a un hombre con pedido de captura
Evacuaron la zona Se desplomó parte del techo de un centro médico en Palermo y hay heridos

Información General

Panorama astrológico Horóscopo de hoy 13 de enero de 2026
Por la mañana Cortes de luz programados para este martes en Santa Fe, Santo Tomé, Sauce Viejo y Recreo
Curiosidades Cuáles son las supersticiones que marcan al martes 13 como día de mala suerte
Tragedia en la Costa Atlántica Qué es una virazón, el fenómeno meteorológico detrás del oleaje mortal de Santa Clara del Mar
Observatorio Vera C. Rubin Astrónomos chilenos detectaron un asteroide de 700 metros con “rotación extrema”
El Litoral
  • Campolitoral
  • Revista Nosotros
  • Clasificados
  • CYD Litoral
  • Podcasts
  • Mirador Provincial
  • Viví Mejor
  • Puerto Negocios
  • Notife
  • Educacion SF
Hemeroteca Digital (1930-1979) - Receptorías de avisos - Administración y Publicidad - Elementos institucionales - Opcionales con El Litoral - MediaKit
El Litoral es miembro de:
adepa.org.ariab.comadira.org.ar
afip.gob.ar