Tenemos las palabras, podemos pensar y por tal motivo podemos opinar. ¡Debemos! Así se asegura en la tan remanida palabra "inclusión", que implica justamente la palabra todos. Tenemos un lenguaje que, a través de sus normas, nos puso en juego la palabra todos, la que justamente incluye a "todos", sin dejar a nadie de lado.



































