"Hola Bigote Acosta". Así comienza una nota recibida en mi correo. Alguna vez entregué, voluntariamente, mi dirección al Grupo Fontevecchia y, por lo tanto, recibo sus correspondencias promocionales. No molestan. No estoy suscripto a ninguna publicación, construido con vigas siglo XX, pagar no es lo mismo que leer sin costo al bolsillo, solo a la propia mirada que debe, en muchos casos, angostarse y pasar por el desfiladero que proponen.




































