Habrá un momento en la vida en que tendrás que mirar a los ojos de alguien cercano -tu pareja, un amigo, un hermano- y decirle con firmeza y ternura: "Voy a ser honesto contigo. A partir de ahora no entraré más en el torbellino de tus emociones. Las respeto, las entiendo, incluso las honro… pero son tuyas, no mías. No puedo vivirlas como si fueran parte de mi alma, porque en este viaje yo también cargo mi propia mochila emocional y es lo único que puedo llevar".
































