Desde hace años da lo mismo subsidiar un hotel rico en Recoleta que un consumo industrial o un medidor en un barrio vulnerable. El “subsidio plano” -con privilegio en el Amba- es una regresiva tradición kirchnerista, que siempre benefició más a la “ciudad de agapantos y jardines colgantes”, que tanto atribula a Cristina y Axel.

































