Es curioso cómo sucedió todo, tal cual fue profetizado por Isaías y Miqueas, y tal como lo relatan los evangelios de San Mateo y San Lucas. La señalada y escogida por Dios fue María, una joven judía que vivía en Nazaret y que estaba de novia y comprometida para casarse con un carpintero llamado José. El relato bíblico declara que en su casa recibió la anunciación por parte del ángel Gabriel: "María, no temas, porque has hallado gracia delante de Dios, y ahora concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre Jesús. Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de David su padre, y reinará sobre la casa de Jacob, y su reino no tendrá fin". Entonces María dijo al ángel: "¿Cómo será esto?, porque no he tenido relación con ningún varón". Y respondiendo el ángel le dijo: "El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por lo cual el Santo Ser que nacerá será llamado Hijo de Dios, porque ninguna cosa es imposible para Dios". Entonces María prestó su consentimiento: "He aquí la sierva del Señor; hágase conmigo conforme a tu palabra". Y el ángel se fue de su presencia. San Lucas 1:26 – 38.