El mes de marzo, ya lo dije, daba un panorama del 18 al 20% de intención de voto a CFK. Su núcleo duro, la zona ígnea del planeta peronista. El mes de noviembre mantiene tal cifra, aumentada con tranquilidad en la provincia de Buenos Aires y con esfuerzo en el país. El 45% de Massa es milagroso. Un milagro inútil. Pero con los números de la economía y CFK en la espalda es una heroicidad maldestinada.


































