En el fútbol, existe un viejo refrán que describe a la perfección el sentimiento de que aquellos que viven de abrir la boca para poder gritar un gol: "goles son amores". La más maravillosa música que se escucha cada vez que una pelota jadea bajo el techo de piolas es sin duda incomparable. Para un delantero, no existe otra razón para estar dentro de la cancha. Se pasa los 90 minutos trabajando para poder tener la oportunidad de hacer vibrar a los hinchas. Cuando no lo puede hacer, se siente mal, está incómodo, casi con furia. No hay nada más lindo que vivir del gol.

































