El predio del Club Nacional volvió a vestirse de fiesta para bajar el telón de su torneo anual de fútbol infantil, un clásico que crece temporada tras temporada y que esta vez reunió a decenas de equipos y familias en torno a la pelota.
El Club Nacional culminó su tradicional certamen de divisiones infantiles con una organización impecable y emociones a flor de piel. Club Atlético Colón se llevó las Copas de Oro, mientras que la Plata quedó repartida entre distintas instituciones. Más allá de los resultados, los grandes protagonistas fueron los chicos y chicas de las categorías 2015, 2016, 2017 y 2018.

El predio del Club Nacional volvió a vestirse de fiesta para bajar el telón de su torneo anual de fútbol infantil, un clásico que crece temporada tras temporada y que esta vez reunió a decenas de equipos y familias en torno a la pelota.
Durante varias jornadas, las categorías 2015, 2016, 2017 y los más pequeños de la 2018 ofrecieron partidos vibrantes, con goles para todos los gustos y celebraciones que nacieron desde lo más profundo del corazón.
En lo estrictamente deportivo, Club Atlético Colón fue el gran dominador de las Copas de Oro, mostrando su habitual jerarquía formativa y quedándose con los máximos trofeos en disputa.
En tanto, la Copa de Plata se repartió entre distintos equipos, reflejando la paridad y el crecimiento de cada institución participante. Sin embargo, más allá de los campeones, el verdadero triunfo estuvo en la sonrisa de cada niño y cada niña que tuvo su momento de alegría.
Si algo distinguió al torneo fue la seriedad y el compromiso en cada detalle. Federico Della Crocce, Manolo Porpato, Walter Mamani y tantos otros entrenadores y formadores le dieron el marco de responsabilidad que la competencia merecía.
La planificación, el orden en los horarios y el acompañamiento permanente a los planteles marcaron la diferencia.
El clima generó cierta incertidumbre cuando la lluvia obligó a suspender una de las jornadas. La decisión, lejos de ser improvisada, tuvo como prioridad absoluta el cuidado físico de los chicos. Esa coherencia fue valorada por las familias, que entendieron que en el fútbol infantil la salud está por encima de cualquier resultado.
El marco de público fue la frutilla del postre. Las tribunas y alrededores del campo de juego se poblaron de padres, madres, abuelos y amigos que acompañaron con respeto y aplausos.
Esta vez, como debe ser, los adultos reconocieron que la felicidad está en estos pequeños deportistas que dan sus primeros pasos en el fútbol y que necesitan contención y estímulo.
Andrea Ledesma, presidenta del club, expresó su satisfacción en diálogo con Pasión Liga: “Salió un torneo hermoso. Premiar a estos chicos que son el futuro de cada una de las instituciones que nos visitaron, nos da una enorme alegría.
Fueron días de alegría y también incertidumbre por el clima, cuando debimos suspender por lluvia, siempre pensamos en los chicos y el cuidado físico de cada uno. El público se mostró contento y siempre reconoció con aplausos que los niños necesitan estar acompañados.
Gracias a El Litoral por acompañarnos siempre y a cada uno de los que trabajó para que esto sea una verdadera fiesta. Cada año crece el torneo y por eso, después del descanso, estaremos pensando en el que viene”.
Con la entrega de premios y las fotos finales quedó claro que el balance fue altamente positivo. Nacional volvió a demostrar que el fútbol infantil no es solo competencia, sino también formación, valores y comunidad. Y mientras las canchas quedaban en silencio, ya comenzaba a latir la ilusión de una nueva edición.




