Apoyo a ciertas líneas de desarrollo para extender el servicio de agua en barrios pobres y también para las obras en marcha en expansión de los servicios, pero muchos reproches respecto de la lenta incorporación de la micromedición domiciliaria, ante la existencia de unos pocos indicadores sobre la eficiencia y la transparencia de la compañía estatal (desde la oposición), así como por la poca (o ninguna) presión en las redes de distribución en las zonas urbanas alejadas de las plantas potabilizadoras. Esa es la síntesis de quien haya prestado atención a lo que, en Santa Fe este martes 7 y en Rosario en la víspera, se dijo en la Audiencia Pública.


































