Todos saben que Adorni es Karina Milei, inclusive la propia Bullrich, que conoce los límites que no puede cruzar si pretende mantener la cuota de poder que le transfieren con su bendición los hermanos más poderosos de la Argentina. Quien no tuvo ese tacto fue el ex jefe ministerial, Guillermo Francos, menos aún el otrora ungido José Luis Espert, sólo dos nombres que forman parte de una larga lista de ex funcionarios de la gestión central. Con esa misma perspectiva también juega sus fichas -y con extremo cuidado- el actual titular de la cartera del Interior, Diego Santilli, esperanza de Cristian Ritondo y su jefe político, Mauricio Macri, para volver a tener peso en la provincia de Buenos Aires, donde el PRO conserva 13 intendentes que debe contener para que no se integren a las filas libertarias, como ya ocurrió, entre otros, con Diego Valenzuela, quien ingresó como senador bonaerense por el mileísmo en la última elección, y que en uso de licencia encabezará la Agencia de Seguridad Migratoria.