En la misma línea, Cococcioni sostuvo que el Estado toma estas amenazas "con la mayor seriedad". En ese marco, reveló que el pasado viernes se recibieron "65 incidencias de amenazas en todo el territorio y ello genera una doble intervención", planteó. "Cuando estamos en presencia de un hecho con apariencia delictiva se trabaja con el MPA y se hacen todos los procedimientos pertinentes, ya sea con eventuales detenciones o secuestro de materiales. Muchas veces se resguarda la información porque estamos en presencia de menores de edad. Pero aún así, estamos ante la presencia de hechos delictivos; acá hay delito y aun cuando sean personas no punibles, una investigación o causa penal en el marco del Código Procesal Penal Juvenil deja huellas para la persona que no son agradables. Muchas veces – ejemplificó-, lo que se plantea como broma después genera problemas a la hora de obtener un certificado de buena conducta o para viajar al exterior. Entonces – insistió-, hay consecuencias que tal vez no son advertidas al inicio (de la broma) pero son sufridas después por la familia a cargo y por los propios menores. Por eso suele aparecer después del hecho, un fuerte arrepentimiento. Esa actitud reflexiva debiera tener lugar de manera colectiva más allá de la actuación que deriva de la ley penal juvenil".