Cuando en Casa Rosada se consulta a fuentes libertarias con respecto a decisiones o medidas que se toman fuera de los cánones clásicos de la política, como por ejemplo, que una secretaria General de la Presidencia se encargue de temas vinculados a la Cancillería, se responde con un simple: “Somos disruptivos, no vamos a hacer lo que hicieron todos”. Sin embargo, al momento de preguntar, entre otras cosas, por qué la ex AFI vuelve a llamarse SIDE se contesta, “porque nosotros somos tradicionalistas”. Contradicciones como estas, que se suman a otras que vienen desde las promesas de campaña -y aumentan- forman parte del modo de gestión de La Libertad Avanza.




































