Hernán Lorenzino tuvo que admitir anoche que el “la medida adoptada por el juez neoyorquino Thomas Griesa sigue vigente” y aclaró que tanto el gobierno como los “fondos buitres” están emplazados para buscar un entendimiento.
El falso anuncio del funcionario de Economía había provocado una ola de compras de acciones y títulos públicos argentinos y una baja del Riesgo País. El Banco Central tuvo que salir a aclarar que el juez Griesa había dado traslado a las partes por 48 horas para que mejoraran sus argumentos.
Ya avanzada la tarde, y cuando los mercados habían dejado de operar, el presidente del Banco Central, Martín Redrado, aclaró que las cuentas continuaban congeladas pero se mostró confiado en que el magistrado norteamericano iba a atender los reclamos presentados por la Argentina. Redrado afirmó que “el juez Griesa ha decidido una conciliación obligatoria entre las partes porque la apelación del BCRA ha sido contundente”.
Redrado quedó ayer sujeto a las decisiones de un directorio con mayoría kirchnerista. No puede salir del país para gestiones ante el Banco Mundial, el G-20, el FMI o el BID; y debe someter sus decisiones a ese cuerpo. Pero paradójicamente es su estrategia la que evita que el Fondo del Bicentenario sea ahora un mayor dolor de cabeza para el gobierno.
El jefe del BCRA dijo que este mediodía los abogados debían presentarse ante Griesa. Si el juez neoyorkino levanta el embargo, le habrá dado razón a los argumentos de Redrado en el sentido de que el Fondo no está operativo.


































