Más adelante, en 2018, refexionaba: “Nosotros trabajamos con los pobres con los punteros, a los que la sociedad odiaba. Porque hay que pensar que el antiperonismo mató a los punteros. Después entraron los barra bravas y después el narcotráfico. Lo que hay que entender es que cuando el Estado se retira entra el delito. Por eso hay que tener una presencia del Estado en todo momento. Los punteros contenían a la sociedad. Una persona de una villa de Rosario hablaba con el puntero y al poco tiempo el partido me lo informaba. Llegaba una nota y se le daba tratamiento. Estaban contenidos. Era otra organización. Después influyeron los medios y hoy tenemos una situación donde la discusión es con periodistas, no con políticos”.