La Cámara de Diputados pone en marcha una audiencia pública decisiva para el futuro de la Ley de Glaciares, en un contexto atravesado por tensiones políticas y cuestionamientos al mecanismo de participación. Aunque más de 105 mil personas se inscribieron para intervenir, solo 360 fueron seleccionadas para exponer, lo que desata críticas de sectores opositores y organizaciones ambientales que advierten sobre restricciones en el acceso al debate.


































