Esta vez, hubo un acompañamiento que permitió al Frente de Todos sacarlo adelante, en una suerte de posicionamiento grupal de los legisladores ajenos al oficialismo, que se definió por partidos y estableció diferencias dentro de Juntos por el Cambio. En cambio, las fuerzas integrantes de esa coalición sí se unieron en el rechazo de algunos artículos en particular, que es precisamente lo que permitió que no fuesen aprobados. La disección de los votos permite establecer que también en el seno del Frente de Todos, que sí se abroqueló para votar el Presupuesto (a diferencia de lo que ocurrió, por ejemplo, en el caso del acuerdo con el FMI), hubo disidencias en la votación en particular, por ejemplo sobre el pago de Ganancias por parte de los miembros del Poder Judicial. O también casos como el de Roberto Mirabella, que se pronunció en contra del artículo sobre subsidios al transporte, por entenderlo discriminatorio.