Como se sabe, la primera discusión salarial de la gestión de Omar Perotti fue accidentada y con derivaciones impensadas. La pandemia obligó a postergar la negociación que se había abierto de manera formal en marzo. Se interrumpió el diálogo y se reanudó recién a mediados de año. Durante ese lapso no hubo aumentos, y la conversación con los gremios terminó con una decisión unilateral del gobierno, que resolvió volver a apelar – después de varios años – a las sumas fijas no remunerativas y no bonificables. Eso fueron los tres mil pesos de agosto. En setiembre se reabrió la discusión de manera oficial que terminó con un aumento, también no bonificable ni remunerativo, del orden del 16%. Por eso, en la última conferencia de prensa de AMSAFE, su titular, Sonia Alesso, reclamó "una convocatoria urgente" para discutir salarios, y advirtió que la mejora tiene que ser en consonancia con los índices inflacionarios que prevén un aumento anualizado de precios por encima del 30%.