Entre los bienes a subastar se encuentran cinco automóviles, siete rodados y joyas, estas últimas, con un precio base de un millón y medio de pesos. También, bienes muebles no registrables que van desde una máquina de hacer soda, pasando por un lavavajillas y un microondas, hasta una consola de video juegos. Finalmente, también es parte de la lista un único inmueble ubicado en un barrio cerrado de la ciudad de Funes; la casa y un amplio terreno tienen un precio base de 43 millones de pesos. Dicha propiedad había sido parte del lote de inmuebles que se intentaron subastar en abril pasado, en un evento que estuvo a punto de quedar desierto por la falta de interesados. Se trataba de la primera vez en la que desde el Estado se subastaban bienes inmuebles. Pero quizá la amplia difusión de la procedencia y origen de esos bienes – testaferros y líderes de bandas narcocriminales del sur provincial, como Esteban Alvarado-, conspiró contra la venta. Ello, sumado a que por su naturaleza, las propiedades son inamovibles a diferencia de un rodado cuyo dominio se cambia, y puede ser trasladado a cualquier otro punto del país. En aquella ocasión, se habían inscripto un centenar de interesados; pero al momento de la subasta sólo se presentaron en el recinto del remate una decena de personas. La subasta se llevó a cabo de todas maneras, pero de los ocho inmuebles que estaban disponibles, incluso, a precios muy accesibles, solamente logró venderse un campo de diez hectáreas ubicado en Coronel Bogado.