Otra cuestión importante es transversalizar la perspectiva ambiental, que es el corazón de la ley Yolanda, para entender cómo cada acción de gobierno, cada política pública, la infraestructura, el sistema de transporte, la atención primaria de la salud, se va a ver afectada por alguna manifestación del cambio climático. Pero también, cuando pensamos cada política, tenemos la oportunidad de generar medidas de adaptación ante el cambio climático. Porque, como en casi todos los órdenes, sufren más sus efectos las personas que menos recursos tienen para hacerle frente. Entonces, cuando hablamos de cambio climático hablamos también de una cuestión social, económica y productiva. Porque estos fenómenos meteorológicos cada vez más extremos que tenemos generan impactos concretos que afectan a la producción. Ocurrió en la provincia, en los últimos tres años con la sequía y este último verano pasamos a tener temporales con más milímetros de lluvia en menos tiempo.