Enviado especial a Neuquén
El gobernador de Santa Fe, Maximiliano Pullaro, firmó con su par de Neuquén, Rolando Figueroa, un importante acuerdo para desarrollar infraestructura y logística en el sector de gas y petróleo, donde brilla Vaca Muerta.

Enviado especial a Neuquén
El parte oficial dirá que este jueves, en la ciudad de Neuquén, el mandatario santafesino firmó un convenio de cooperación con el gobernador de Neuquén, Rolando Figueroa, con el objeto de promover el desarrollo de proveedores, capacitación mutua e intercambio de tecnologías.
Pero lo que no dice el parte oficial es que se trata de uno de los convenios bilaterales más importantes que va a suscribir Pullaro en toda su gestión, aunque le falten dos años más para finalizar su mandato.
Este acuerdo -que van a poder disfrutar y potenciar futuros gobernadores y empresarios- mantiene formalmente abierta la puerta para que más empresas santafesinas (Pullaro estimó que podrían ser unas mil) participen del más importante desarrollo económico del país, que tiene el desangelado nombre de “Vaca muerta”, pero que está muy vivo, activo y comenzando a producir vitales divisas para nuestro (siempre) necesitado país.
Lo que no dice el parte oficial es que Santa Fe, que ya comanda el negocio agroexportador (y que es aún la principal fuente de dólares para cualquier gobierno nacional, los anteriores, el actual y los futuros), ha decidido temprano “jugar” también en el negocio de hidrocarburos y en el de minería.
En el primero de ellos, aportando la experiencia de sus muchas empresas -pymes familiares, la mayoría- que hace años saben funcionar en cualquier contexto y han logrado excelencia y exportar al mundo en muchos rubros. “Santa Fe tiene ADN productivo”, resumió el gobernador Pullaro. Y en el de la minería, además de poner a disposición eso mismo, puede agregar la logística portuaria propia.
La gestión Pullaro imaginó temprano una “Mesa de Gas, Petróleo y Minería” de la provincia. Y por qué, podría preguntarse un capcioso o un distraído, gas, petróleo y minería, si Santa Fe no tiene nada de eso. Porque tanto Pullaro como Gustavo Puccini (titular del Ministerio de Desarrollo Productivo: él y buena parte de su equipo viajaron también a Neuquén) entrevieron que la provincia no podía quedarse sólo con “agro”. Y que todo el aparato productivo ligado, sí, al agro, bien podía sesgar y participar de otros desarrollos, por más extraños, lejanos o fuera de la idiosincrasia propia parecieran.
Y así, los que “la vieron” conformaron un clúster de empresas que ya trabajan en el sector petrolero y en la minería. Son unas 350 firmas santafesinas que están inscriptas y que participan, como proveedoras de muy diversas maneras.
Ese perfil productivo de la provincia (en su discurso de este jueves, Pullaro remarcó ese intangible que Santa Fe tiene: “su gente”), la sinergia público y privada para mostrarse al resto, produjeron lo que pasó (y que no figura, claro, en el parte oficial): que Neuquén le abrió la puerta a las empresas santafesinas para participar de su fabuloso negocio.




