- La oposición no cree eso, cree que lo primero que tiene que hacer es un plan de ajuste o, como lo dicen cuando quieren ser indulgentes, un plan de estabilización. Esto significa una apertura parcial o total del cepo que provocará una devaluación abrupta, que tendrá como consecuencia al menos duplicar los niveles de inflación actuales. Lo que significa aumentar la indigencia y la pérdida del poder adquisitivo del salario. En realidad, lo que están diciendo es que el año que viene es un año de sacrificio, mientras que lo que nosotros decimos es exactamente lo contrario: que las condiciones estructurales de la economía argentina van a posibilitar un escenario de crecimiento económico con inclusión social, que es lo que buscamos. Lo que hay que hacer es seguir teniendo una administración correcta del comercio exterior, permitir todas las importaciones que necesitamos para que siga creciendo la economía argentina y también permitirle al Banco Central que pueda ir recuperando reservas. Brasil tiene 300.000 millones de dólares de reservas, nosotros somos una economía que no podría tener menos de 35 o 40 mil millones y la sequía que padecimos esta temporada tiene una recurrencia de 70 o 80 años. Ahora, todos coinciden que el futuro es auspicioso para la Argentina en los próximos años. Siempre estará la tensión de la disputa de si ese crecimiento es con redistribución del ingreso para todos los argentinos, o si, como ha sucedido en algunas etapas, la mayoría de los argentinos nos quedamos con la ñata contra el vidrio, como dice el tango, mirando como otros disfrutan. Bueno, ahí está el desafío del gobierno.