La peor catástrofe climática de su historia dejó a Vera bajo agua en la madrugada del martes 27 de mayo. Entre 420 y 450 mm cayeron a baldazos y sumieron a la comunidad norteña en un mar de angustia y desesperación. Centenares de viviendas inundadas, miles de vecinos afectados, calles desaparecidas bajo los excesos de la inclemencia y la gente luchando contra un fenómeno -inesperado para la mayoría-, fue el saldo inicial de la hora más dramática de la ciudad.


































