“Juan nos presentó en el vestuario, y mientras vos te cambiabas para el partido yo te tenía el bolso. Mi corazón latía a mil por hora y mi boca había quedado paralizada por los nervios. Nunca me voy a olvidar tu entrada a la cancha, el saludo a la gente, y ni hablar de tus tacos, gambetas y goles”. Pero si todo era a puro latido hasta allí, más lo fue cuando pasó lo que Fonseca recordó en las redes del club: “Cuando pasaron solo 5 minutos del segundo tiempo, paraste el partido, te sacaste la número 10, la firmaste sobre mis piernas y yo te di la 10 de Unión. Me volviste a abrazar y me dejaste en el oído una frase que todavía hoy me llena de ilusión y que sigo escuchando: ´Fuerza, no te caigas, mis piernas son tus piernas´. Me abrazaste y se nos escaparon unas cuantas lágrimas mientras la gente respondía con los aplausos que habías pedido para mí. Nunca me voy a perdonar no haber podido decirte nada en ese instante”.