En relación a los años que tiene la panadería en San Jerónimo es muy poco los años que hace que nos hicimos cargo, pero fue una apuesta nuestra. Hace tiempo que el país no presta las condiciones para arrancar un emprendimiento de cero, entonces teníamos que decidir que hacer: si seguíamos apostando a la mejor calidad posible de los productos y hacer producciones chicas o pasar a una producción mucho más grande y perder calidad. Hoy estamos muy contentos de continuar lo artesanal. Todo requiere una materia prima indispensable que es la dedicación. El secreto es hacer todo como si uno lo estuviera habiéndolo para nuestro hijos. Hay muy poco margen de error. La gente nos acompaña muchísimo, no solo de San Jerónimo Norte sino de Santa Fe y de una amplia región, quienes llegan a la ciudad a comprar nuestros productos artesanales. Nos da un poco de orgullo, hay mucha gente que en sus localidades tiene muchas opciones pero nos elige a nosotros”.