El alejamiento de Marco Lavagna -sustituido por Pedro Lines- de la conducción del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) y la decisión del Gobierno nacional de postergar la implementación del nuevo esquema de medición de la inflación abrieron una señal de alerta en el inicio del año económico. Para el contador público nacional y analista económico José Toledo, se trata de un movimiento que genera ruido institucional, afecta la credibilidad y expone tensiones entre la necesidad técnica de actualizar los indicadores y la conveniencia política de sostener un relato de desaceleración inflacionaria.


































